Ceremonia Conmemorativa al 60 Aniversario del Plan DN-III-E.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta de la República y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas;
Diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados;
Senador Higinio Martínez Miranda, Presidente de la Mesa Directiva de la Cámara de Senadores;
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, Presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación;
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada;
Distinguidas y distinguidos funcionarios del Gabinete Legal y Ampliado;
Maestra Delfina Gómez Álvarez, Gobernadora del Estado de México;
Agregados de defensa, militares, aéreos, navales y policiales acreditados en nuestro país;
Funcionarios y compañeros de armas de las Secretarías de la Defensa Nacional y de Marina;
Representantes de los medios de comunicación;
A todas y todos, muy buenos días.
A lo largo de la historia, la humanidad ha enfrentado momentos en los que la fuerza de la naturaleza ha puesto a prueba no solo su capacidad de resistir, sino su voluntad para levantarse y reconstruir aquello que parece perdido.
México no es ajeno a esta realidad, en su memoria guarda el testimonio de terremotos, inundaciones, pandemias e incendios que han dejado huellas imborrables en la vida de su pueblo; pero también, conserva evidencias de solidaridad, de valor y de fortaleza.
Es precisamente en esta responsabilidad, donde cobra especial relevancia, el instrumento operativo militar, que en 1965 se gestó en la Secretaría de la Defensa Nacional y en su Ejército eminentemente popular, para auxiliar a la población civil en casos de desastres: el Plan DN-III-E, que se aplicó por primera vez hace 60 años, acontecimiento que hoy rememoramos.
Mucho antes de la implementación de este plan, el Ejército ya acudía en auxilio de la población; un ejemplo fue la epidemia de la influenza española de 1918, que cobró innumerables vidas, y ante la cual, el apoyo de los soldados fue determinante.
En junio de 1926, durante las severas inundaciones en Guanajuato, el Ejército desplegó en las comunidades afectadas, protegiendo la vida y aliviando el sufrimiento de la población.
En los años posteriores, el Ejército Mexicano continuó prestando ayuda en diversas emergencias, como la catástrofe generada por un ciclón que azotó Tamaulipas en septiembre de 1933; la inundación en Hidalgo del Parral, Chihuahua en 1944; y los huracanes “Hilda” y “Janet” en 1955 que afectaron las costas del Golfo de México.
A partir de estas experiencias, y por encomienda presidencial, el entonces Secretario de la Defensa Nacional, el General Marcelino García Barragán, instruyó a su Estado Mayor incluir en el Plan de Defensa Nacional Número Tres, el Anexo “E”, denominado Plan de Auxilio a la Población Civil, de donde surgió el nombre del “Plan DN-III-E”, así identificado hasta nuestros días.
Este Plan, se dio a conocer oficialmente con esta denominación el 17 de junio de 1966, en una conferencia de prensa, donde se explicaron sus alcances, propósito, finalidad y normas generales.
En aquella presentación el General García Barragán, expresó lo siguiente:
Cito: México estará preparado para realizar evacuaciones en masa, el salvamento de enfermos y accidentados y coordinar los sistemas de comunicaciones y transportes […] ante la amplitud de este plan, el Primer Magistrado ordenó que fuera distribuido entre todos los organismos afectados, incluyendo los 34 Comandantes de Zonas Militares, para que proyecten y tracen los planes en detalle y la participación de las autoridades civiles y los elementos de la iniciativa privada. Fin de la cita.
De esta manera, cuatro meses después, en el mes de octubre de 1966, se aplicó por primera vez este plan estratégico, cuando el huracán Inés provocó los desbordamientos de los ríos Pánuco y Tamesí, afectando el sur de Tamaulipas y el norte de Veracruz, con la destrucción de alrededor de 2,500 viviendas; en esta catástrofe los soldados no solo fueron la mano firme para reconstruir los hogares, también fueron, la fe y la esperanza de las familias que habían perdido casi todo.
Esta visión del General García Barragán, adelantada a su época, se reafirmaría años después ante el devastador y doloroso sismo de 1985; que originó la organización del Sistema Nacional de Protección Civil, tomando como base los procedimientos de operación del Plan DN-III-E.
Al aplicar este Plan, cumplimos un mandamiento constitucional; pero en esas circunstancias de adversidad apremiante, ningún precepto legal motiva e impulsa más al soldado como lo hace el amor que profesamos a nuestro pueblo.
De tal manera que desde 1966 a la fecha, el personal militar ha aplicado el Plan DN-III-E en más de 87,000 eventos de todo tipo, al apoyar a la población sin esperar orden alguna, pasando a segundo término cualquier otra misión.
En concordancia con las exigencias de la nación, se han realizado las actualizaciones necesarias, contándose hoy en día, con el Plan de Defensa Nacional número 8, en el que se han fortalecido las capacidades del Plan DN-III-E, con el Batallón de Atención a Emergencias, el Centro Estratégico Militar de Acopio, la Fuerza de Apoyo para Casos de Desastre y siete Batallones de Ingenieros con maquinaria pesada en puntos estratégicos del país.
Este incremento de capacidades ante los nuevos retos por los cambios climáticos, sanitarios y socio organizativos, le han permitido a la Secretaría de la Defensa Nacional responder con celeridad y eficiencia en diversas contingencias, como fue el caso de la pandemia del COVID-19 y recientemente, ante los efectos del huracán John en 2024 y las afectaciones provocadas por las fuertes lluvias en los estados de Hidalgo, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí y Veracruz en 2025.
Amable auditorio:
Portando con orgullo el distintivo amarillo del Plan DN-III-E y guiados por una firme vocación humanista, en los últimos años nos hemos sumado al esfuerzo conjunto de las instituciones de la República y de todos los mexicanos.
En toda esta suma de voluntades, la sociedad mexicana ha sido parte del Plan DN-III-E, porque con generosidad y humanismo, han aportado donaciones para las familias afectadas… al pueblo de México que ha hecho suyo este estandarte solidario, le expresamos nuestro más profundo reconocimiento y gratitud.
Los alcances del Plan DN-III-E, han trascendido nuestras fronteras y prueba de ello, es que desde 1996, contingentes militares han proporcionado ayuda en 99 ocasiones en 30 países, destacando en la presente administración, Estados Unidos y Venezuela.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo:
A seis décadas de su creación, con el Plan DN-III-E, la fuerza militar trasciende su dimensión como instrumento de armas, para alcanzar la más elevada expresión moral, convirtiendo el poder organizado del Estado en esperanza, auxilio y salvaguarda de la vida humana.
Puede tener la certeza de que mientras exista una familia que proteger, una comunidad que auxiliar y un mexicano que necesite el apoyo de un soldado, no habrá distancia que nos detenga, adversidad que nos doblegue, ni riesgo que nos aparte del cumplimiento de nuestro deber.
Muchas gracias.